El sentido de la
Peregrinación en el Año de la
Misericordia
Es conveniente que se haya leído íntegramente
la Bula “El rostro de la misericordia”.
En primer lugar recordar que los
Jubileos son una tradición eclesial, que
se vive ordinariamente cada 25 años, siendo posible que los Papas
convoquen de vez en cuando otros con carácter extraordinario, como el presente,
que conmemora los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II.
Misericordia “es la vía que une
Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para
siempre no obstante el límite de nuestro pecado” ( M. Vultus,2)
Esta vía, este camino inmerso en
la misericordia, se ha de recorrer con esta certeza junto a la práctica del lema “ Misericordiosos como
el Padre”, abriendo el corazón a las periferias existenciales, rompiendo la
barrera de la indiferencia con las tradicionales obras de misericordia
corporales y espirituales (M.Vultus,15)
La Puerta Santa, tradicional en
los Años santos, es presentada como puerta de la misericordia, “a través de la
cual cualquiera que entrará por ella podrá experimentar el amor de Dios, que
consuela, que perdona, que ofrece
esperanza” (M. Vultus, 3), existirá no sólo en Roma y en la Basílicas papales ,
sino también en todas las Iglesias Particulares, en las Catedrales y Santuarios
que se determinen.
El sentido de la peregrinación es
propio de la práctica jubilar: “La vida es peregrinación y el ser humano
un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada”.
También para llegar a la Puerta Santa, en el lugar
donde cada uno decida ir, de acuerdo con las propias fuerzas, hay que realizar
una peregrinación. Será una meta a alcanzar que requiere compromiso y
sacrificio. Entonces la peregrinación es estímulo para la conversión y al atravesar la Puerta Santa nos dejaremos
abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los demás como el Padre es con nosotros.
(M.Vultus, 14).
Por tanto no se trata de una
estrategia, sino de algo que ha sido movido por el Espíritu Santo. El mundo
tiene necesidad de descubrir a Dios que es Padre, que tiene misericordia. La
crueldad y la violencia que se viven en la actualidad en muchos lugares es un “sacrilegio contra la humanidad, porque
el hombre es sagrado, es la imagen del Dios vivo”.
Estamos habituados a las malas
noticias, a las noticias crueles y a las atrocidades más grandes que ofenden al
nombre y vida de Dios. La crueldad no es el camino..
El Santo Padre propone el Jubileo como una ayuda a las personas que
están heridas y destruidas y recuerda la
imagen “ de la Iglesia como un hospital de campaña después de la batalla”
El Año Santo quiere mostrar
también el perdón y la reconciliación. “ He sentido
que Jesús quiere abrir la puerta de su Corazón, que el Padre quiere mostrar sus
entrañas de misericordia” ( cfr. S. Juan Pablo II )
Respondamos a tantas gracias como
se nos brinda, seamos también nosotros un corazón con la puerta siempre abierta
a la misericordia. Recorramos el camino de la práctica de las obras de
misericordia corporales y espirituales
con toda generosidad y con el gozo que da siempre el olvido de nosotros mismos,
no sólo este Año, sino a lo largo del camino de nuestra vida.-
Sabemos que un
peregrino recorre del camino sin instalarse, se siente
impulsado hacia la meta, hacia la Puerta de entrada donde quiere llegar.
- ¿Camino en la vida como peregrino, que supera el cansancio para llegar a la Puerta donde está la meta? ¿Cómo reacciono ante la tentación de “instalarme? Cómo reacciono ante el cansancio?
- El sentido de la Peregrinación de este año santo es la Misericordia ¿ me envuelve, me libera de mis temores en mi relación con Dios? Los pasos de este camino hacia Él ¿están produciendo en mÍ una confianza sin límites?
- ¿ He descubierto nuevos caminos, nuevos horizontes para abrir mi corazón a la misericordia con los que me rodean?
- ¿Cuáles son las obras de Misericordia corporales
qué más puedo practicar?
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